Perdiendo el Alma

Carmen

Fuente: https://www.belelu.com/2016/06/mitos-y-prejuicios-derribados-en-estudio-sobre-vih-y-prostitucion-en-chile/

      Ya han pasado algunos años desde que conocí a Carmen, una mujer valiente, luchadora, con una fuerza y una vitalidad que eran difícil de explicar. Ella creció en un ambiente violento, en el que el Sr. Miguel, su padre, ofendía y maltrataba a cada uno de los integrantes de la familia. Las oportunidades se limitaban para Carmen con una madre sumisa ante los abusos de su esposo, un hermano que ingresaba poco a poco en el mundo de las drogas y un padre alcohólico. 

Muchas fueron las ocasiones en las que tuvo que decidir si marcharse de su hogar en busca de un mejor futuro o quedarse allí soportando toda clase de humillaciones con tal de no abandonar a su madre. Al final el lazo sanguíneo siempre ganaba la batalla y terminaba en el mismo sitio, soportando el mismo infierno. 

En una de las tantas confrontaciones de las que esta familia era protagonista, El Sr. Miguel envió a su madre al hospital con dos fracturas en las costillas. Esto provocó una separación en el matrimonio que duraría pocos meses.

Estando su madre en el hospital, Carmen le prometió que velaría por ella; quería trabajar, comprarle una casa nueva, librarla de las torturas, del dolor y proporcionarle una mejor vida.

Es así como influenciada por una ex compañera del colegio, decide a sus 19 años iniciarse como servidora sexual. Dinero “fácil”, lujos, esperanza y tal vez una forma de escapar de ese mundo en el que había crecido.

El Recreo es una parroquia ubicada en el Municipio Libertador de Caracas-Venezuela y el lugar donde se situaba el trabajo de Carmen; allí se desempeñaba como dama de compañía, cumplía con los caprichos de diversos hombres adinerados; tres por noche era la cuota estándar. Este sitio clandestino le brindaba seguridad, grandes entradas de dinero y comodidad, además la parte que debía entregar a su proxeneta era muy baja en comparación con lo que percibía.

Carmen es una hermosa morena de ojos color miel, cuerpo envidiable, piel tersa y un cabello negro que recorre toda su espalda hasta terminar en sus caderas. Sus múltiples atributos y su carisma la hacían ganar grandes cantidades de dinero, con el cual ayudaba a su madre, cubría sus necesidades y gozaba de diversos lujos.

Un año y seis meses después de haber ingresado a su trabajo, una denuncia informó a las autoridades sobre el lugar, que clandestinamente estaba escondido tras la fachada de un restaurante. Ese día Carmen recibió la primera marca que esta profesión le traería. Al llegar los oficiales, todas las muchachas que allí laboraban salieron corriendo para no ser apresadas. Junto a Alicia, su mejor amiga en el lugar, Carmen logró escaparse por la puerta de atrás, puerta que daba a una carretera. Entre la desesperación y la adrenalina del momento cruzaron la calle sin asegurarse de que no viniera ningún automóvil. Carmen escucho un estruendo que paralizo el tiempo, se volteó y vio a su amiga tirada en el pavimento, al carro que la había asesinado y a un grupo de policías que corrían tras ellas. Ni siquiera pudo ayudarla, no tuvo tiempo de despedirse, se vio obligada a correr a toda prisa de allí con la imagen en su mente de Alicia sin vida.

        Ver la muerte tan cerca es algo que te marca, es algo de lo que no te puedes librar tan fácilmente.

Pasaron las semanas y Carmen, aunque dolida por lo sucedido, debía encontrar un nuevo empleo o el dinero se agotaría en poco tiempo.

        Un día mientras hacia las compras se encontró a una amiga del prostíbulo en el que trabajaba, esta le contó sobre un lugar que la podía ayudar con sus problemas financieros. Carmen acepto la propuesta, se dirigió a la dirección y esa misma noche comenzó con su empleo.

        El trabajo allí era fuerte, la cuota era mucho más alta, el propietario se quedaba con la mayor parte del dinero y sus compañeras, su competencia, tenían un secreto que las hacia rendir diez veces más de lo que ella podría aun dando su mayor esfuerzo.

        El secreto que descubrió, que la hundió y la salvo fueron las drogas. Pese a las circunstancias ella nunca había probado nada que estuviera ligado a ello, pero no podía seguir permitiéndose perder más clientes.

En el lugar los proveedores de estas sustancias eran dos oficiales de la policía, con los que en tres años fue acumulando una deuda monumental.

Carmen decidió abandonar este trabajo tras una disputa, pero olvido que en lugares así las deudas siempre se cancelan. Es así como una noche en una discoteca del Municipio Chacao mientras disfrutaba con sus amigos los oficiales de policías la encontraron.

Carmen fue arrastrada hasta un hotel, amarrada a la cama con esposas, amordazada, golpeada, torturada, abusada sexualmente, su cabello fue arrancado a mechones y fue violentada de todas las maneras posibles por parte de los funcionarios. Al culminar la serie de torturas fue lanzada al rió Guaire desnuda y atada.

Catorce días duro desaparecida. Su familia no sabía a qué se dedicaba y desesperada denunció la ausencia a las autoridades. Tras casi dos semanas en un Hospital del Estado Miranda aparece Carmen. Un vagabundo que vio flotando el cuerpo en las orillas del  río Guaire la ayudo a llegar al hospital más cercano. Catorce días duro en coma y cuando pudo despertar dio sus datos a los médicos que llamaron rápidamente a su familia.

Al salir de alta, tras tres meses en estado crítico, Carmen les cuenta todo a sus familiares quienes horrorizados deciden denunciar lo sucedido, mas esto nunca pasó ya que recibieron múltiples amenazas de muerte si hablaban sobre lo ocurrido.

Carmen nunca se recuperó, luego de 5 años su valor como mujer y como persona se desvaneció. Tuvo una hija a la que dejo a cargo del padre biológico ya que no se creía capaz de ser una buena madre.

Hoy a sus 29 años aún mantiene heridas tanto físicas como espirituales. Carmen continuó en el mundo de la prostitución y después de tanto dolor perdió su jovialidad, su alegría, su luz, perdió el amor por sí misma, perdió el brillo en su mirada, perdió su propia alma.

Nota: Los nombres y direcciones utilizados en este artículo han sido cambiados para la protección de los involucrados.


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